Ansiedad vs Paciencia
Siempre tuve la ilusión y el anhelo de tener un negocio propio, intenté de varias maneras, con varios rubros pero no funcionaron, ahora estoy hace unos 4 meses lanzándome al nuevo desafío de volver a intentarlo, esta vez no sólo con el apoyo de Dios sino también de mi esposo que siempre me banca en todas y me da ánimos cuando me siento desanimada.
No vengo de una familia de comerciantes por lo tanto no tengo la menor idea de como se hace para fundar un negocio familiar y hacerlo crecer, pero no por eso voy a rendirme a ser empleada toda la vida, y este año fue el año donde me animé a renunciar a mi trabajo en blanco y dar este gran paso de fe, un salto al vacío le diría yo. No pienso que ser empleada toda la vida sea algo menor o inferior a tener un comercio propio pero en mi caso personal es un anhelo que tengo desde pequeña y por eso es que este último año mis decisiones apuntaron a animarme a ir por eso, tal como comencé este escrito, mi realidad hoy después de 4 meses es estable, es decir invierto, recupero, invierto, recupero, por el momento el negocio no dió un salto de crecimiento o explosión pero eso no significa que las cosas no estén funcionando, y ahí esta el punto de la cuestión que quiero escribir hoy.
Personalmente soy la clase de personas que siempre tiran para adelante, siempre con esperanzas, pensamientos positivos, y un gran empuje interior para intentarlo, pero me di cuenta que me cuesta esperar ver el fruto de mis esfuerzos, vengo de una familia en la cual los resultados debían ser rápidos, donde esperar no fue algo que me hayan enseñado y donde siempre me inculcaron el disfrutar del sacrificio en el instante, es decir, no me enseñaron a ahorrar ni a ser paciente para comprarme algo que quería, siempre todo era instantáneo, hasta hace 4 meses yo era así, seguía manejándome económicamente de la misma manera, si tenia plata encima la gastaba, si quería algo lo compraba, no sabia morir a mis gustos personales , no sabia morir a cosas pequeñas para alcanzar cosas más grandes, y como se llama esto? Yo lo llamo ANSIEDAD. Hace 4 meses comencé un proceso de transformación en este punto, porque la decisión de renunciar a mi trabajo en blanco sacó a la luz esta realidad interna de ansiedad constante que tenia dentro de mi, no fué fácil, pero sin ninguna duda fué la mejor decisión, muchas veces no estamos conformes con como están las cosas en nuestras vidas pero no somos capaces de tomar decisiones de cambios profundos, nos cuesta morir a nosotros mismos, nos cuesta abandonar nuestra humanidad, nos cuesta hacer menguar nuestra carnalidad, y lamentablemente cada vez que hacemos oídos sordos a la necesidad de enfrentarnos con estos cambios profundos nos provocamos daños mayores y más difíciles de remendar.
La ansiedad nos lleva a vivir una realidad paralela a la realidad real, la ansiedad nos lleva a tomar decisiones presionados por la urgencia del ahora sin pensar en las consecuencias futuras, la ansiedad nos lleva a hacer sin razonar, la ansiedad nos envuelve en un ritmo en el cual no podés frenar.
En mi caso personal, la ansiedad que experimento es una que me dice que los resultados deben ser inmediatos para demostrar que algo está funcionando, y la verdad es que eso no es así, mi razonamiento humano sabe que todo conlleva un proceso de siembra y cosecha, pero la ansiedad interna me hace desanimarme cuando no veo la cosecha como yo quería que sea o cuando yo quería que sea, la realidad es que el único que tiene el control de los tiempos es Dios, no nosotros, el único que tiene el control de la cosecha es Dios, la siembra me corresponde a mi pero la cosecha le corresponde a Dios, porque en definitiva por más que me afane o esfuerce en ciertos niveles el único que va a decidir cuanto y cuando voy a cosechar es El.
Por lo tanto, me encuentro en ese proceso de morir a mi misma, de sujetar las emociones de mi corazón a la obediencia de Dios , de que mis ojos naturales no condicionen mi realidad tangible, de no querer que los resultados sean ya, y de aprender a controlar mi alma tendiente al consumo dentro de un mundo consumista. Sin olvidarnos, de la importancia de disfrutar los procesos, los tiempos de espera, de disfrutar el tiempo en el que estamos y no estar constantemente anhelando que pase o que ya llegue lo que estoy esperando.
En hebreos 12,1 dice “Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.” , esta palabra es una invitación de Dios a despojarnos de todo lo que nos estorba, de todo lo que nos pesa interiormente, la ansiedad es un peso que nos estorba, es un lastre que debemos arrojar a los pies de Jesús para que su realidad celestial sea la que gobierne interiormente en nosotros.
Yo creo que la PACIENCIA es lo contrario a la ansiedad, y para nuestro bien la paciencia es un fruto del Espíritu Santo, es decir que si la realidad celestial gobierna nuestra vida interior entonces no deberíamos estar ansiosos sino que deberíamos ser pacientes.
Cuando un resultado tarda en llegar no significa que Dios no esté en esto, la prueba de nuestra fe produce paciencia, pacientemente debemos aprender a esperar por el cumplimiento de las promesas de Dios, al igual que Dios está tratando en mi la espera de la cosecha anhelada, en vos quizás Dios está tratando la espera de otras promesas que aún no ves con tus ojos pero ya están declaradas por la boca de Dios. Por eso hoy esta reflexión es para alentarte a despojarte de los lastres, de los pesos, de las cargas de ansiedad que tenés en el corazón y a entregarle el control de los tiempos y resultados a Dios, para cerrar te dejo esta perla que esta en la Biblia:
1 Corintios 3:6-8
“Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino solo Dios, quien es el que hace crecer. El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo.”
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